Métrika y su lado B cancionero

Allá por el 2015, minutos antes de la presentación de Métrika en el Vive Latino, alcancé a escuchar una conversación donde un chico entusiasmado le explicaba a otro que estaban a punto de oír “a un dj increíble”. Lamenté en silencio que unos de los clichés de la música electrónica siguiera vivo en audiencias tan jóvenes: ver a una sola persona en un escenario, manipulando aparatos y/o una computadora detrás de una mesa para hacer sonar música electrónica bailable, sigue siendo sinónimo de dj.

Hace más de una década, Gabriel Reyna y Diego Cevallos, el músico –baterista, percusionista, pianista— que ha concentrado esfuerzos y cultivado fama internacional como Métrika (produciendo música electrónica propia, original, y con remixes publicados en sellos como los ingleses Crosstown Rebels o Motek, los alemanes Eintakt y Frucht, o los mexicanos Akbal Music, Static o Blaq Records),aclaraban en el título de su álbum debut como Digi+Gabo: No somos deejays

Aquel domingo en el Vive no supe si reír o llorar tras descubrir que la confusión seguía vigente en pleno siglo XXI y, para muchos, un músico electrónico sigue siendo equivalente a dj, aunque quien se encuentre en los controles esté tocando su propia música –o ejecutando versiones de ella—. Ese año atestiguamos también a Métrika en plan “full live band” como parte de un minifestival de vida cortísima, TNDMX, con Diego cantando y soltando secuencias en compañía de los diversos músicos a los que se alió para la creación de esa etapa de su trabajo, una más orgánica, que quedó consignada en Afterwards

 

 

 

En ese EP, los músicos invitados fueron Billy Méndez, Andrés Sánchez (Sánchez Dub),PP Morán, Alexis Ruiz, Hans y Peter Warner (de Fase y Rosco) y Diego Solórzano, además de Niki Nakazawa en los coros. En vivo, la alineación cambiaba ligeramente: los vibráfonos de Alexis, el bajo de Andrés Sánchez y las guitarras de Billy Méndez se conservaban, pero se añadían Pipe Ceballos en la batería, Rodrigo Díaz en los Rhodes y Miah Méndez en los coros. 

En esa etapa “full live band”, Diego buscaba poner en pausa la utilización de loops y explorar estructuras más cerca de una canción que de un track configurado para el baile (aunque varios de los temas de Afterwards también se bailan. 

Para entonces, Diego llevaba dos o tres años escribiendo canciones personalísimas, creadas en momentos emotivos intensos o especiales –dificultades en pareja, días con la autoestima magullada, un viaje de ayahuasca o al momento de preparar la canción que bailaría en su boda—, y en 2015 decidió producirlas, saliéndose intencionalmente de su zona de confort, impulsado por la idea de crear cinco temas que acabarían prensados en un vinilo. 

De hecho, atribuye a La Roma Records –primero tienda, y desde el 2013 también sello— mucha de la responsabilidad de que Afterwards, y por lo tanto, aquel “full live band” de Métrika, cobrara forma: ellos le dijeron que esas canciones tenía que conocerlas más gente y le impulsaron a darles salida. Afterwards puede traducirse como “después de”, y para Métrika, equivale a un después de tantos años de hacer música, después de hacer música para bailar… Fue otro momento de su carrera musical, una especie de lado B.

Foto: Mike Moreno (@bboymigz)

Por:

  • Jesús Pacheco (@peach_melba)

Fecha:

  • 23 Ene 2020 18:57 Hrs.

Compartir: